victoria

jueves, 17 de enero de 2013

El joven y el caballero

 
Érase una vez un caballero que tenía un nuevo sirviente, se llamaba Ferrán y al parecer le gustaba mucho escribir y tenía un peculiar sentido del humor. El caballero del castillo se empezó a interesar por lo que Ferrán escribía, y se informó de que cada noche escribía algo importante que le hubiera sucedido en el día, y de cuando en cuando leía y veía la libreta de Ferrán.

Un día vino al castillo un hombre que decía ser trabajador de la Piedra Filosofal y que venía a hablar con él porque se había enterado de que era un hombre inteligente y sensible, le dijo al caballero que tenía que hacer un viaje a Italia para comprar lo necesario para convertir los metales en oro y que solo tenían acceso a la información que habían conseguido de la Piedra Filosofal algunos trabajadores fiables, también, le dijo que si quería colaborar con 500 ducados compartiría con el la información que consiguiera, porque era uno de los que tenían acceso a la información. Al final le dio los 500 ducados, con la condición de que cuando viniera de Italia compartiría con el la información.

Una de las veces que el caballero leyó lo que Ferrán escribía, en una de las páginas vio que Ferrán había escrito su opinión sobre la visita del supuesto trabajador de la Piedra Filosofal y que decía que no iba a volver de Italia y era un impostor. Al final el caballero se rió por su gran humor y el tiempo les tendría que decir quien llevaba razón...

Opinión:  a mi no me ha gustado el cuento porque no cuenta el final, de si tenía la razón Ferrán o el caballero, y porque el caballero no le tenía que haber dado el dinero y confiar en él, porque ni siquiera sabía si era mentira todo lo que le había dicho de la Piedra Filosofal.

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