victoria

jueves, 9 de mayo de 2013

Mi historia


Hola, soy una joven celta llamada Alda.
Vivo en un pequeño pueblo situado en la costa atlántica de la Península. Nuestras casas las construimos con paja y piedra, y por dentro sujetamos el techo con un palo grande. Los celtas vivimos en tribus, y nos ayudamos mutuamente.

Las mujeres nos quedamos en casa y los hombres salen para cazar comida; algunas mujeres más atrevidas participan en las guerras con los hombres. Nuestras familias son muy numerosas, con muchos herman@s y nuestros padres son muy alt@s y delgad@as. Normalmente tenemos la piel blanca y nuestros cabellos son rojizos.
Las mujeres nos vestimos con largos vestidos de colores oscuros, cómo el negro, el marrón, el gris...y nos peinamos con diademas y trenzas. Las vestimentas de los hombres son con cascos, armaduras, capas...
 
 
A las personas de aquí nos gusta mucho "la buena mesa", el vino es una de las bebidas de clase más alta pero nuestro pueblo toma corma, que es cerveza de trigo mezclada con miel. El corma se utiliza mucho en los banquetes, que son muy frecuentes en los tiempos de paz (en los tiempos que no estamos en guerra). Para comer utilizamos los dedos, y tenemos un pequeño puñal para cortar algunos trozos de carne más duros. Nuestras comidas más típicas son el cerdo cocido, el buey, la vaca y el jabalí; estas cosas las comemos acompañadas de miel, queso o mantequilla.

Los celtas nos dedicamos principalmente a la ganadería y somos especialistas en la fabricación de objetos de metal, aquí mantenemos muy pocas relaciones comerciales. Nuestro medio de transporte son los caballos. Las armas que utilizamos para pelear son cuchillos, navajas y espadas, son largas y puntiagudas y las guardamos en pieles fuertes.

Y este es el día a día de las mujeres celtas, me despido con un grato saludo, Alda.

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